domingo, 10 de junio de 2007
Existencia y mundo físico
En un mensaje anterior, en el cual yo intentaba demostrar la imposibilidad de la existencia del mundo físico, KiRKiGaN, me respondió (entre otras cosas) lo siguiente:
[quote] Nuevamente problema de definición. ¿Que es real?. Cada quien tiene en su mente un modelo de la realidad, lo que planteas es que hay la posibilidad que la realidad no sea "real". En cuyo caso tendrías un modelo de una realidad irreal. O sea que necesitas definir el concepto de real. (La realidad por definición es lo que existe[/quote]
Bien, creo que, efectivamente he liado demasiado las cosas.
Intentaré emplear únicamente los conceptos de "mundo físico" o "mundo material", para referirme a aquello que puede ser estudiado científica y empíricamente, y de "existencia" para referirmen a aquello que es infalsable (se aprende mucho en este foro, esta palabra la he aprendido aquí). Evitaré utilizar la palabra "realidad" porque es un concepto algo ambiguo.
Mi punto de partida es que, en principio, sólo la existencia de uno mismo es totalmente evidente e infalsable. Cada uno es consciente de que existe, según el razonamiento de Descartes "Pienso luego existo". El mundo físico llega hasta nosotros de una forma indirecta a partir de nuestras impresiones o percepciones (y esta idea es de Hume, el gran escéptico). Podríamos, pues, considerar al mundo físico como el conjunto de estas impresiones. Pero estas impresiones no son algo del todo coherentes. Todo lo que percibimos puede ser falsable, puesto que, (otra vez Descartes) no somos capaces ni siquiera de distinguir entre el sueño y la vigilia (estar despierto), que son estados de la consciencia incoherentes entre sí.
viernes, 8 de junio de 2007
¿Existe Dios?
Sin embargo, hay una posibilidad. Que la ciencia no sea capaz de explicar ciertas cosas. Al menos el método científico, que se basa en observar el mundo material y examinarlo concienzudamente para describirlo.
Existe otra forma de estudiar la realidad. Estudiando y examinando nuestras propias percepciones. Cada uno de nosotros ve un mundo ante sí. Pero ese mundo es un poco distinto para cada uno. No todos lo vemos igual. ¿Cómo sabes que el mundo es real? ¿Cómo sabes que ante ti no hay más que un mundo virtual, como en "the Matrix"?. No puedes saberlo. Puede que en cualquier momento despiertes y descubras que todo ha sido un sueño. (Esto no se me ha ocurrido a mí. Hace cientos de años, un sabio llamado Lao-Tsé ya decía: "Ayer soñé que era una mariposa, y ahora ya no sé si soy Lao-Tsé que soñó con ser una mariposa o una mariposa que sueña con ser Lao-Tsé")
Es decir, lo mismo que no puedes demostrar que Dios existe, tampoco puedes demostrar que el mundo existe. Todo puede ser una fantasía o una alucinación. Descartes decía "Pienso, luego existo" Eso es lo único que sabes realmente, que TU existes, porque piensas y percibes sensaciones.
Nuestra mente nos muestra un mundo material. Pero también nos muestra otras cosas. Tenemos una especie de ideas innatas. Todos los pueblos de la humanidad han creído en algo "distinto" a lo que simplemente vemos o sentimos: dioses, espíritus, almas, el más allá. ¿Por qué? ¿Por qué esa obsesión por un mundo espiritual? ¿Lo sentimos de alguna forma, o es otra fantasía?
Si exploramos nuestra mente, podemos descubrir muchas más cosas de las que podemos simplemente observar mediante nuestros sentidos.
No espero haberte convencido. Espero que al menos te haya dado algo que en qué reflexionar.
Un saludo
lunes, 4 de junio de 2007
¿Está el alma en el cerebro?
¿Qué es alma,qué es la mente, qué es la conciencia? ¿Es lo mismo la conciencia que la consciencia?
Estos términos son conceptos abstractos de los que se ha hablado durante siglos, mucho antes de la aparición de la neurociencia. ¿Tienen o no tienen estas ideas una base científica explicable con nuestros conocimientos actuales?
Investigando el cerebro, lo único que vamos a ver son neuronas formadas por moléculas y estas por átomos. Podremos medir corrientes eléctricas, fuentes de calor y transmisión de información. Todo ello perfectamente explicable mediante leyes físicas.
¿Y el alma? El alma es un concepto puramente religioso. No se puede hablar del alma desde la ciencia. El alma, de forma empírica, no existe.
¿Y la mente? Es un concepto abstracto, más filosófico que cientifico. En ella se hallan nuestros pensamientos. La neurociencia pretende relacionar la mente con la actividad cerebral. En este sentido, quizás si se podría decir que “la mente está en el cerebro”
¿Y la conciencia? La conciencia (conscience en inglés), es más un termino moral o religioso. Es como el pepito grillo, que nos dice lo que está mal de los que está bien. Los científicos quizás puedan encontrar algún lugar en el cerebro, o en la compleja estructura del conocimiento almacenado en él que nos indica cuándo algo esta bien o está mal, según nuestra educación, nuestras propias experiencias, etc.
¿Y la consciencia (en inglés ambas palabras se distinguen mejor : “conscience” y “consciousness”)?
La consciencia es la sensación de estar vivo. La percepción de las cosas. Es el color rojo, es el color verde, es el tacto de un melocotón, es el olor de una rosa. Puedes explicar que los distintos colores se deben a distintas frecuencias de onda electromagnéticas, que son detectadas por las células de nuestros ojos y enviadas a nuestro cerebro mediante mecanismos nerviosos. Puedes decir que el tacto de un melocotón se debe a la presión que ejercen sus finos hilos sobre nuestra piel. Puedes afirmar que el olor de una rosa se debe a una serie de sustancias que desprende la flor y son detectadas por nuestra pituituaria.
Se pueden, pues explicar cómo recibimos estas sensaciones.
Pero nunca podrás explicar a un ciego cómo es el color rojo si nunca lo ha visto, ni a un sordo cómo suena un piano, si nunca ha oido nada.
Aquí es donde la ciencia no llega. Las percepciones son lo único que nos llega ¿Corresponde a cosas reales o son meras fantasías? Cuando soñamos percibimos imágenes que luego al despertar consideramos irreales. ¿Cómo sabemos que cuando estamos despiertos no estamos soñando y que el sueño es la realidad? ¿Es la consciencia parte de la realidad o por el contrario es la realidad parte de nuestra consciencia? ¿Son quizás nuestro cerebro y nuestro cuerpo partes de nuestra consciencia en lugar de objetos reales? Y si es así ¿qué pasa si desaparecen? ¿desaparece también nuestra consciencia o esta permanece para mostrarnos otro mundo más real que el anterior? ¿Estamos en una especie de “The Matrix”, un mundo virtual?
Estas preguntas no tienen respuesta. Pero nos permiten dejar la puerta abierta a la pregunta ¿Muere la cosciencia con el cuerpo y su cerebro? o ¿tal vez no es todo un sueño, una película virtual y hay una realidad distinta a la que podemos percibir?
Reflexionad.
viernes, 1 de junio de 2007
Los primeros materialistas
Ninguna cultura se había planteado anteriormente la ausencia de una vida más allá de la muerte, ni de los espíritus, las almas, los dioses. En fin, la religión era algo tan cotidiano como la vida misma. Distintos pueblos tenían distintas religiones, pero no había ninguno puramente "materialista".
La grecia clásica supone un punto y aparte en el mundo del pensamiento. Los primeros filósofos comienzan a dudar de la veracidad de sus mitos ancestrales, que relacionan a los dioses con la creación del universo y el curso de la historia. Al entrar en contacto con otras culturas, empiezan a comprender que la concepción de la existencia en ellas es tan verosímil como la suya propia, y sin embargo todo es relatado de otra manera. Existen más datos históricos que no coinciden con los suyos ni con los relatos de su mitología.
Así pues, los filósofos pioneros comienzan a reflexionar sobre el mundo de una forma "racional". Sin mezclar mito con experiencia. Tratan de explicar la realidad sin recurrir a la mitología.
Quizás el primer materialista "puro" fuese Demócrito de Abdera. Según él, el mundo esta formado por "átomos": pequeñas partículas de distintas formas y tamaños, que se mezclan rebotan o se unen entre sí, para formar todas las cosas. No existe nada más que estos átomos. Podemos desprendernos de nuestras ideas morales, prejuicios, remordimientos... El mundo es azaroso y los acontecimientos suceden únicamente debido a los movimientos de los átomos. Nosotros no influimos. Cuando nuestros átomos se separan, morimos y desaparecemos. No hay nada más. Ese es el mensaje de Demócrito.